Disponible ahora
en español
De Amy Goodman y David Goodman
Edición firmada, cómpralo (en inglés)
8 de octubre de 2008 — El reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos fue para dormir a cualquiera. En un debate es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Obama y McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Por eso los debates deberían ser abiertos y los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos. Más...
1 de octubre de 2008 — Hace un par de semanas apareció un artículo en el periódico Army Times, que ha pasado mayormente desapercibido, “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses, el Primer Equipo de Combate de una Brigada de Infantería estará bajo el control diario del servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”. Más...
24 de septiembre de 2008 — Troy Anthony Davis iba a morir por inyección letal. Dos horas antes de que el estado de Georgia lo ejecutara, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un aplazamiento de la sentencia. Anteriormente había accedido a rever el caso de Davis en una audiencia prevista para el 29 de septiembre, pero el estado de Georgia fijó su ejecución para seis días antes de dicha audiencia. Más...
19 de Septiembre, 2008 — La oficina del Fiscal de la Ciudad de St. Paul anunció el viernes que no procesará a los periodistas de Democracy Now! Amy Goodman, Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. El alcalde de St. Paul, Chris Coleman, también declaró el viernes que “la ciudad renunciará a pedir el procesamiento por el cargo de delito menor de los periodistas arrestados durante la Convención Nacional Republicana por estar participando en concentraciones ilegales”. Más...
17 de Septiembre, 2008 — La crisis financiera en Estados Unidos produjo que algunos bancos y compañías aseguradoras suplicaran al gobierno que realice un enorme desembolso para sacarlos de la crisis. Las industrias financieras, históricamente enemigos de los impuestos, ahora necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando, entonces. En lugar de ello, los ricos toman decisiones a puertas cerradas. Más...
10 de Septiembre, 2008 — Las convenciones nacionales demócrata y republicana ya han acabado, pero su financiación y ejecución siguen resultando polémicas. Arrestos en masa de manifestantes pacíficos, excesiva violencia policial, desprecio generalizado por la Declaración de Derechos y el acoso y arresto de periodistas han ensombrecido lo que debería haber sido una celebración de la democracia. Más...
Periodistas enfrentan cargos por informar sobre la Convención
Se exige que se desestimen cargos
4 de Septiembre, 2008 — Hoy es crítico que levantes tu voz para que sea escuchada en las Oficinas Legales del Condado de Ramsey y de la Ciudad de St. Paul, Minnesota en EE.UU. Se pide solidaridad nacional e internacional para que se desestimen todos los cargos pendientes contra los periodistas arrestados por reportar sobre las manifestaciones en las afueras de la Convención Nacional Republicana. Más...
3 de Septiembre, 2008 — SAINT PAUL, Minnesota. La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio. Más...
Columna de Amy Goodman » 8 de octubre de 2008 — El reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos fue para dormir a cualquiera. En un debate es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Obama y McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Por eso los debates deberían ser abiertos y los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos.
Por Amy Goodman
Las crónicas ya han llegado, y el reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, celebrado en la ciudad de Nashville, Tennessee, fue para dormir a cualquiera. Uno de los problemas es que, en un debate, es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Barack Obama y John McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Esta es una de las razones más importantes por las que los debates deberían ser abiertos y por las que los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos.
Consideremos el colapso financiero global. Ambos senadores votaron a favor del polémico proyecto de ley de rescate financiero que inicialmente fue rechazado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. En el Senado fue aprobado de manera rotunda y, engordado con favores económicos para lograr el apoyo de los poco colaboradores miembros de la Cámara de Representantes, finalmente también fue aprobado por la Cámara Baja. Las noticias que aparecen día a día sugieren que el plan de rescate no ha solucionado el problema. Más bien, el contagio económico se está expandiendo a todo el mundo, y ya hay bancos europeos y asiáticos al borde del colapso. Islandia —no sólo sus bancos, sino el país entero— se enfrenta a la ruina financiera.
El martes temprano, antes del debate, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció que por primera vez en su historia comenzaría a comprar la deuda de empresas privadas para ayudarlas a satisfacer sus necesidades de efectivo a corto plazo para que cumplan con obligaciones tales como el pago de los sueldos. Poco después de que finalizara el debate, los principales bancos centrales del mundo, de nuevo por primera vez en la historia, recortaron los tipos de interés de forma simultánea. Y aún asi, en el debate, no había una sensación de que el sistema financiero mundial necesite algo más que un simple recorte de impuestos por aquí, un vale de pago por allá. Lo más importante que faltó en el debate fue, precisamente, el propio debate.
Bob Barr, candidato a la presidencia por el Partido Libertario, opinó sobre el debate. Barr escribió: “El senador McCain, el senador Barack Obama y los otros miembros del Congreso que han apoyado un plan de rescate financiero tras otro han convertido la responsabilidad fiscal en un absurdo. … No hay una diferencia significativa entre los dos principales partidos.” La campaña del candidato independiente Ralph Nader hizo circular un correo electrónico de seguimiento del debate, en el que se pedía a sus partidarios que estuvieran atentos a palabras y frases clave, entre ellas: “clase trabajadora,” “Ley Taft-Hartley,” “sindicatos de trabajadores,” “complejo militar-industrial,” “sistema de salud de pagador único,” “juicio político” “impuesto al carbono” y “poder corporativo.” Ninguna de estas expresiones fue mencionada.
Los seguidores de Obama hicieron notar que McCain no mencionó ni una sóla vez “clase media”. Pero ninguno de los dos candidatos mencionó la pobreza.
Obama y McCain se esforzaron para demostrar quién era más afín a la industria de la energía nuclear. Ambos se inclinaron ante la industria del carbón y su controvertida táctica del “carbón limpio”. Apenas se diferenciaba su postura con respecto a bombardear Pakistán de forma cautelosa.
El núcleo del problema de los debates presidenciales en Estados Unidos es que los organiza una empresa privada, la Comisión para los Debates Presidenciales (CPD; por sus siglas en inglés), fundada en 1987 por los partidos Republicano y Demócrata. La CPD le arrebató la responsabilidad del proceso de los debates a la Liga de Mujeres Votantes. Solamente en una ocasión desde entonces un candidato de un tercer partido logró participar en el debate (Ross Perot en 1992). Después de haber obtenido buenos resultados, Perot fue excluido de los debates de 1996. La CPD exige a los candidatos que tengan al menos un 15% de intención de voto en las encuestas para poder participar en los debates.
Nader llama al límite del 15% “un círculo vicioso, un nivel de apoyo que es casi imposible obtener para cualquier candidato de un tercer partido sin conseguir en primer lugar participar en los debates.”
George Farah dirige Open Debates, una organización que trabaja “para asegurar que los debates presidenciales sirvan al pueblo estadounidense antes que a nadie más.” Farra me dijo que “históricamente, han sido los terceros partidos, no los partidos mayoritarios, los que han apoyado y han sido responsables por la abolición de la esclavitud, el sufragio de las mujeres, las escuelas públicas, el poder público, el seguro de desempleo, el salario mínimo, las leyes contra el trabajo infantil. La lista sigue y sigue. Los dos partidos principales no son capaces de enfrentar un asunto particular; surge un tercer partido, recibe el apoyo de decenas de millones de estadounidenses, y obliga a los partidos Republicano y Demócrata a apropiarse del problema, o el tercer partido tiene éxito y se establece como un partido mayoritario, que es exactamente lo que ocurrió en su momento con el Partido Republicano.”
Existe una iniciativa para organizar un debate entre los terceros partidos en Nueva York, más o menos un día después del último debate entre McCain y Obama, que será el 15 de octubre. La CPD aún tiene la oportunidad de insuflar nueva vida al último debate – y servir así al electorado y a la historia – abriendo el debate a todos los y candidatos y candidatas que hayan obtenido al menos una presencia significativa en las boletas electorales de los diferentes estados. Tanto Ralph Nader como Bob Barr están en las boletas de casi 45 estados, Cynthia McKinney, del Partido Verde, está en las boletas de 30 estados, y el candidato del Partido Constitucional, Chuck Baldwin, está en las de más de 35 estados. Abramos los debates y tengamos una enérgica y honesta discusión sobre hacia dónde debe encaminarse este país. No sólo estaríamos contribuyendo a una mejor televisión, sino ayudando a tener una mejor democracia.
———————————————————
Denis Moynihan colaboró en la invesigación para esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora de duración que se emite en más de 700 emisoras de Estados Unidos y el mundo. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
1 de octubre de 2008 — Hace un par de semanas apareció un artículo en el periódico Army Times, que ha pasado mayormente desapercibido, “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses, el Primer Equipo de Combate de una Brigada de Infantería estará bajo el control diario del servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”.
Por Amy Goodman
Hace un par de semanas apareció un artículo en el periódico Army Times, que ha pasado mayormente desapercibido, acerca del Primer Equipo de Combate de la Brigada de la 3ª División de Infantería. “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses,” relataba la redactora del Army Times Gina Cavallaro, “el Primer Equipo de Combate de la Brigada estará bajo el control diario del Army North de Estados Unidos, el servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”.
Esta fuerza se llamará Fuerza de Gestión de Respuestas a Consecuencias de origen químico, biológico, radiológico, nuclear o por explosivos de alta potencia. Las siglas del nombre original (Consequence Management Response Force), CCMRF, se pronuncian en inglés “sea-smurf” (pitufo marino). Estos “pitufos marinos,” informa Cavallaro, han pasado 35 de los últimos 60 meses en Irak patrullando en una situación de estrés total,” en una zona de combate, y ahora pasarán sus 20 meses de reposo —el tiempo de descanso que necesitan pasar los soldados para “reajustarse y recuperar fuerzas tras haber sido desplegados”— armados y listos para saltar a las calles de EE.UU..
El artículo del Army Times incluye una corrección que afirma que dicha fuerza no va a usar armamento no letal dentro del país, como se supuso en un momento. Llamé a la Teniente Coronel de la Fuerza Aérea, Jamie Goodpaster, una oficial de asuntos públicos del Comando del Norte. Me dijo que la misión general era humanitaria, para salvar vidas y ayudar a las comunidades a recuperarse de acontecimientos catastróficos. No obstante, las fuerzas militares llevarían armamento, almacenado en contenedores, entre el que se contarían armas letales y también las llamadas “armas no letales”. Tendrían principalmente vehículos militares de patrulla, pero, continuó Goodpaster, también tendrían acceso a tanques. La oficial afirmó que el uso de las armas se decidiría a un alto nivel, posiblemente al nivel del Secretario de Defensa.
Los rumores de disturbios en las calles de EE.UU. son algo omnipresente en el momento actual, con el contraste entre Wall Street y los ciudadanos de a pie. La crisis financiera a la que nos enfrentamos sigue siendo poco clara para la mayoría de la población; los titanes del mundo de los negocios y los funcionarios gubernamentales nos aseguran que el sistema financiero está “en el filo,” que es necesario un rescate financiero descomunal, inmediatamente, para evitar un desastre. Los miembros conservadores y progresistas del Congreso, respondiendo a la insistencia de sus electores, bloquearon el plan inicial. Si la economía llega a hundirse, si la gente no puede ir al banco a retirar sus ahorros, o sacar dinero de un cajero automático, podría darse una seria situación de “disturbios civiles”, y los “pitufos marinos” podrían ser convocados antes de lo que nos imaginamos para ayudar en el “control de las multitudes.”
El establishment político y el establishment financiero parecen muy molestos por el hecho de que la gente llegue a oponerse a su gran rescate económico, que recompensa a los financieros por especular. La gente corriente se preocupa por pagar las cuentas, comprar comida y gasolina y pagar un alquiler o una hipoteca en esta realidad cada vez más incierta. Nadie propone nunca un rescate económico para la gente corriente. El castillo de naipes de Wall Street se ha derrumbado, y los banqueros adinerados no cuentan con la simpatía de la gente de la clase trabajadora.
Ahí es donde entran los pitufos marinos. Oficialmente constituidos para responder a desastres graves, como un ataque nuclear o biológico, esta brigada de combate está bajo el mando del Comando Norte de EE.UU., una estructura militar creada el 1º de octubre de 2002 para “llevar el mando y el control de las tareas de seguridad nacional del Departamento de Defensa.” La participación militar en operaciones internas fue originalmente prohibida por la Ley Posse Comitatus de 1878. La Ley John Warner de Autorización para la Defensa Nacional (John Warner National Defense Authorization Act) para el año fiscal 2007, sin embargo, incluyó una sección que permitía al presidente desplegar las fuerzas armadas para “restaurar el orden público” o para eliminar “cualquier tipo de insurrección.” Aunque un proyecto de ley posterior derogó esa autorización, el Presidente Bush incluyó una declaración al firmar esa nueva ley en la que decía que no se consideraba obligado a acatar la anulación.
Nos hallamos en un momento de disparidad económica creciente, llegando a tener la mayor brecha entre ricos y pobres de entre todos los países industrializados. Estamos presenciando cómo se reprime a los que piensan diferente, el caso más reciente es el de los 100 millones de dólares gastados en “seguridad” en las convenciones nacionales demócrata y republicana. El enorme despliegue de fuerzas paramilitares en la Convención Nacional Republicana de St. Paul, Minnesota, fue absolutamente excesivo, lo que desalentó manifestaciones y produjo arrestos masivos (había soldados de la Guardia Nacional recién llegados de Fallujah). El arresto de casi 50 periodistas (incluida yo misma) mostró una clara escalada en el intento de controlar el mensaje (similar a la prohibición de publicar fotografías de los féretros cubiertos con la bandera que traen a soldados fallecidos en la guerra). Hay dos guerras impopulares en marcha que están costando vidas y cientos de miles de millones de dólares. El economista ganador del Nobel Joseph Stiglitz calcula que la guerra de Irak sola costará más de 3 billones de dólares.
En diciembre de 2001, en medio de una restricción del acceso a las cuentas bancarias debida a una crisis financiera, argentinos respetables de clase media se sublevaron, salieron a las calles, rompieron las ventanas de los bancos y acabaron por echar al gobierno que estaba en el poder, a pesar de la masiva represión policial y un fallido intento de controlar los medios. Aquí, en Estados Unidos, ante la posibilidad de un quiebre total de nuestro sistema financiero, la gente ha hablado y no desea un acto sin precedentes de asistencia estatal en beneficio de las grandes corporaciones. No sabemos cuán cerca está el sistema de derrumbarse, ni conocemos lo cerca que está la gente de salir a las calles. La creación de una fuerza militar activa, los pitufos marinos, que podría usarse en nuestro propio país para sofocar las protestas públicas es una muy mala señal.
Denis Moynihan ha colaborado en esta columna.
———————————–
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo. Ella fue la primera periodista galardonada el 1 de Octubre, 2008 con el premio “Right Livelihood” conocido como el “Nobel Alternativo”.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
24 de septiembre de 2008 — Troy Anthony Davis iba a morir por inyección letal. Dos horas antes de que el estado de Georgia lo ejecutara, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un aplazamiento de la sentencia. Anteriormente había accedido a rever el caso de Davis en una audiencia prevista para el 29 de septiembre, pero el estado de Georgia fijó su ejecución para seis días antes de dicha audiencia.
Por Amy Goodman
Troy Anthony Davis iba a morir por inyección letal este martes. Dos horas antes de que el estado de Georgia lo ejecutara, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un aplazamiento de la sentencia hasta el lunes. Anteriormente había accedido a rever el caso de Davis en una audiencia prevista para el 29 de septiembre, pero el estado de Georgia fijó su ejecución para seis días antes de dicha audiencia.
Davis fue acusado de asesinar a Mark MacPhail, un oficial de policía que no estaba de servicio, en Savannah, Georgia, en 1989. Davis había acudido a ayudar a un hombre sin techo que estaba siendo golpeado con una pistola en un estacionamiento. Davis declaró que huyó cuando vio el arma. MacPhail, que se encontraba cerca de allí trabajando como guardia de seguridad, intervino justo después, y resultó asesinado. Davis, un hombre afroestadounidense, aseguró que era inocente, pero fue declarado culpable y condenado a muerte. Desde que fue condenado, siete de los nueve testigos civiles se han retractado de sus testimonios, y afirmaron que fueron presionados e intimidados por la policía para conseguir su declaración. Al tomar la decisión de retractarse de sus testimonios, se enfrentan a serias consecuencias, quizá incluso una condena en prisión. Algunos de ellos han identificado a otro hombre como el autor del disparo. El hombre en cuestión es uno de los testigos que siguen acusando a Davis.
En julio de 2007, Davis se enfrentó a su primera fecha de ejecución. Sólo un día antes de que fuera ejecutado, la Junta de Indulto y Libertad Condicional de Georgia le concedió un aplazamiento de la ejecución por 90 días. Entonces, los abogados de Davis solicitaron a la Corte Suprema de Georgia un nuevo juicio o una audiencia para presentar nuevas pruebas. El pedido fue denegado por 4 votos contra 3. En ese mismo período, la Corte Suprema de Estados Unidos se encontraba considerando si la muerte por inyección letal era un castigo cruel e inusual (la Corte, finalmente, permitió que se siguiera empleando este método).
La Corte Suprema decidirá el lunes si acepta el caso de Davis. Si decide no hacerlo, es muy posible que sea ejecutado.
Entre los defensores de Davis se encuentra el ex presidente Jimmy Carter, que declaró: “Este caso ilustra los profundos fallos en la aplicación de la pena de muerte en este país. Ejecutar a Troy Davis sin un autentico análisis de pruebas que podrían probar su inocencia supone arriesgarse a quitarle la vida a un hombre inocente y sería una grave injusticia.” El congresista de Georgia John Lewis apoya también a Davis. Hablé con Lewis en el Invesco Field de Denver, antes del discurso de aceptación de la candidatura de Barack Obama. Se cumplían justo 45 años del día posterior a la Marcha sobre Washington y el famoso discurso “I Have a Dream” (Tengo un sueño) del Dr. Martin Luther King Jr..
Lewis recordó aquel histórico día: “Estábamos en Washington, éramos más de 250.000 personas, blancos y negros, protestantes, católicos, judíos, personas de orígenes diversos, ricas y pobres. … En muchos lugares del Sur la gente no podía registrarse para votar, simplemente a causa del color de su piel. Y cambiamos eso.”
Y aún así, esta semana, en vista de la situación que sufre Davis, Lewis me dijo: “A pesar de todo lo que hemos avanzado como nación y como personas, aún nos queda muchísimo por hacer. Las cicatrices y las manchas del racismo siguen enraizadas muy profundamente en cada esquina, en cada faceta de la sociedad estadounidense.” Cuando
mencioné que el propio senador Obama es partidario de la pena de muerte, Lewis me respondió: “Es un asunto problemático. Verás… En algún momento, algunos de nosotros debemos tener el valor de decir — y estoy llegando a ese punto — que si se tiene conciencia, no se puede apoyar y uno no va a apoyar a personas que estén a favor de la pena de muerte. Creo que es algo brutal y representa las épocas oscuras [de la humanidad]. … No creo que como seres humanos, como nación, como estado, que tengamos el derecho de quitarle la vida a otra persona. Eso debería dejársele al Todopoderoso.”
La pena de muerte es una práctica nociva y racista. Según el Fondo para la Defensa Legal de la NAACP (Asociación para el Progreso de la Gente de Color), de las más de 3.300 personas que se hallan esperando su condena de muerte en EE.UU., más del 41% son afroestadounidenses —más del triple del porcentaje que suponen en la población total. De acuerdo al Death Penalty Information Center (Centro Para la Información sobre la Pena de Muerte), desde 1973 se ha exonerado a 130 personas —personas erróneamente condenadas a muerte— en 26 estados, incluyendo cinco personas en Georgia. Las pruebas sugieren incluso que al menos cuatro personas inocentes han sido ejecutadas en los últimos años. No existen pruebas materiales en el caso de Troy Davis. Después de que se anunciara el aplazamiento, Davis pidió a su madre que la gente rezara por la familia MacPhail, y que siguieran trabajando en pos del desmantelamiento de este sistema injusto. Le dijo a su madre que no lucharía así por su vida si fuera culpable. Se trata de un caso de duda razonable. Troy Davis merece un nuevo juicio.
———————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo. Ella fue la primera periodista galardonada el 1 de Octubre, 2008 con el premio “Right Livelihood” conocido como el “Nobel Alternativo”.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
19 de Septiembre, 2008 — La oficina del Fiscal de la Ciudad de St. Paul anunció el viernes que no procesará a los periodistas de Democracy Now! Amy Goodman, Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. El alcalde de St. Paul, Chris Coleman, también declaró el viernes que “la ciudad renunciará a pedir el procesamiento por el cargo de delito menor de los periodistas arrestados durante la Convención Nacional Republicana por estar participando en concentraciones ilegales”.
La oficina del Fiscal de la Ciudad de St. Paul anunció el viernes que no procesará a los periodistas de Democracy Now! Amy Goodman, Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. El alcalde de St. Paul, Chris Coleman, también declaró el viernes que “la ciudad renunciará a pedir el procesamiento por el cargo de delito menor de los periodistas arrestados durante la Convención Nacional Republicana por estar participando en concentraciones ilegales”.
Ambos anuncios se producen dos semanas después de la finalización de la Convención Nacional Republicana, donde más de 40 periodistas fueron arrestados cuando hacían la cobertura de las protestas que se realizaban en el exterior del Centro de Convenciones.
Al escuchar la noticia, la presentadora de Democracy Now!, Amy Goodman dijo: “Nos complace que estos cargos ilegales hayan sido desestimados, pero el hecho es que ni siquiera deberíamos haber sido arrestados. Estos arrestos violentos e ilegales interfirieron en nuestro trabajo y tuvieron un efecto atemorizante a la hora de informar sobre los que piensan diferente. La libertad de prensa se trata del derecho del público a saber qué es lo que pasa en las calles. Debe haber una investigación completa sobre el accionar de las fuerzas policiales durante la convención.”
Goodman fue arrestada mientras reclamaba la libertad de Kouddous y Salazar quienes habían sido violentamente arrestados cuando se encontraban en la calle cubriendo las manifestaciones. Después de ser esposada y lanzada la suelo, Goodman reiteró que era una periodista acreditada. Luego de eso, el Servicio Secreto le arrancó bruscamente la credencial del cuello.
Durante las manifestaciones del primer día de la convención, la policía actuó con fuerza, disparando balas de goma y utilizando gas pimienta y granadas aturdidoras contra manifestantes y periodistas. Varias decenas de manifestantes fueron arrestados, así como también un fotógrafo de Associated Press.
John Lundquist, abogado de los periodistas de Democracy Now!, dijo: “El error más significativo cometido por las fuerzas policiales durante la convención fue el número récord de periodistas que fueron arrestados y detenidos indiscriminadamente por el sólo hecho de estar cumpliendo con su trabajo de informar de acuerdo a la mejor tradición periodística: ir en busca de la información.”
En las semanas posteriores a los arrestos de los periodistas, miles de miembros del público se comunicaron con las autoridades de St. Paul para protestar contra los arrestos ilegales de los periodistas que estaban cumpliendo con su labor informativa. Goodman dijo: “Estamos conmovidos por el apoyo que hemos recibido. Agradecemos a todos los que llamaron y escribieron, primero, para que nos liberen, y luego, para que se desestimen los cargos. Agradecemos a todos los que defendieron la libertad de prensa y la Primera Enmienda”.
El video del arresto de Goodman fue el video más visto en YouTube durante la semana de la convención. Al día de hoy, fue visto más de 830.000 veces. El video del violento arresto de Salazar, filmado por ella misma, también se puede ver en YouTube.
Para más información: spanish@democracynow.org
17 de Septiembre, 2008 — La crisis financiera en Estados Unidos produjo que algunos bancos y compañías aseguradoras suplicaran al gobierno que realice un enorme desembolso para sacarlos de la crisis. Las industrias financieras, históricamente enemigos de los impuestos, ahora necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando, entonces. En lugar de ello, los ricos toman decisiones a puertas cerradas.
Por Amy Goodman
La crisis financiera en la que se encuentra sumido Estados Unidos produjo que algunos de los bancos y compañías aseguradoras más importantes suplicaran al gobierno que realice un enorme desembolso de dinero para sacarlos de la crisis. Las industrias banquera, financiera, de inversiones y aseguradora, durante mucho tiempo acérrimos enemigos de los impuestos, ahora necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando, entonces. En lugar de ello, los ricos, los reguladores y aquellos a los que los reguladores no han sido capaces de regular toman decisiones a puertas cerradas, decisiones que pesarán sobre la población durante décadas.
El martes, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acordaron una costosa operación de rescate financiero de 85.000 millones de dólares para salvar a la gigante de los seguros AIG. Este acontecimiento ocurre justo después de la repentina bancarrota de Lehman Brothers, el banco de inversión de 158 años de antigüedad; la angustiosa venta de Merrill Lynch a Bank of America; el rescate financiero de Fannie Mae y Freddie Mac; la quiebra del banco minorista IndyMac; y la compra de Bear Stearns por parte de JPMorgan Chase, que cuenta con garantía del gobierno federal. Con 103.000 empleados y más de 1 billón de dólares de activo, AIG fue considerada “demasiado grande para dejarla quebrar”. Según los reguladores, una quiebra sin control podría provocar una inestabilidad financiera global. Los contribuyentes estadounidenses ahora son dueños de casi el 80% de AIG, así que, en teoría, la venta controlada de AIG permitirá a esos contribuyentes recuperar su dinero.
No es tan sencillo.
La crisis financiera posiblemente se profundizará. Más bancos e instituciones financieras podrían quebrar. Millones de personas compraron sus viviendas con las turbias hipotecas de alto riesgo y ya han perdido sus casas o las perderán pronto. Las financieras incluyeron estas hipotecas en complejos “bonos hipotecarios” y otros planes de inversión derivados. Los inversores se lanzaron a comprar salvajemente estos derivados con más y más dinero prestado.
Nomi Prins ha estado al frente del grupo de analistas europeos de Bear Stearns, y también trabajó para Lehman Brothers. “AIG no operaba solamente como una empresa de seguros,” me dijo. “Funcionaba como un banco de inversiones especulativas, de inversiones de alto riesgo, igual que Bear Stearns, igual que Lehman Brothers, así como también funcionará Bank of America/Merrill Lynch. Así que tenemos una situación en la que el gobierno de Estados Unidos asume el riesgo de unos instrumentos financieros que apenas comienza a entender.”
Nomi continuó: “Se trata de tomar deuda en exceso, de abusar del apalancamiento y pedir dinero prestado para ir por más riesgo y volver a pedir más dinero, una y otra vez, de 25 a 30 veces el monto de capital propio. … Tenían que necesariamente darle respaldo a los préstamos que estaban tomando … No había transparencia para la Reserva Federal, para la Comisión de Valores, para el Departamento del Tesoro o para cualquiera que se hubiera tomado la molestia de analizar la catástrofe que se estaba gestando, de modo que cuando alguna de las piezas cayera, ya fueran las hipotecas de alto riesgo o los créditos con garantías combinadas, todo estaría bajo una montaña gigantesca de préstamos entrelazados de manera incestuosa, y eso es lo que está derrumbando a todo el sistema bancario.”
Como estos especuladores de alto vuelo están perdiendo todo el dinero de sus bancos, le toca al contribuyente acudir en su rescate. Michael Hudson, profesor de economía de la Universidad de Missouri, Kansas City y asesor en temas económicos del representante Dennis Kucinich, opina que un uso más sensato del dinero sería “salvar a estos 4 millones de propietarios del incumplimiento del pago de sus hipotecas y de ser expulsados de sus hogares. A como están las cosas ahora, los van a expulsar de las casas. Esas casas van a quedar vacías. Las ciudades van a perder impuestos a la propiedad y van a verse obligadas a recortar los gastos locales y reducir la infraestructura local. Se está sacrificando la economía en pos de pagarle a los especuladores.”
Prins siguió explicando: “Estamos nacionalizando la peor parte del sistema bancario … Estamos asumiendo riesgos que no podemos comprender. Así que es incluso más riesgoso.” Le pedí a Prins, a la luz de todas estas nacionalizaciones, que hablara sobre la posibilidad de nacionalizar el sistema de salud bajo la modalidad de un sistema de salud de pagador único. Me respondió: “Verdaderamente se podría destinar parte del dinero a este tema, adelantándose a un posible problema futuro, y ayudar a que la gente tenga asistencia médica.”
La debacle del sistema financiero es un asunto de ambos partidos. Ambos candidatos presidenciales, John McCain y Barack Obama, han recibido millones de dólares de estas mismas empresas que están quebrando y que se aprovechan de la asistencia gubernamental en beneficio propio. En 1999, el presidente Clinton y su Secretario del tesoro, Robert Rubin (ahora asesor en temas económicos de Obama), fueron los principales promotores de la derogación de la Ley Glass-Steagall, ley que fue aprobada en 1929 tras el comienzo de la Gran Depresión para ponerle freno a la especulación que condujo a semejante calamidad. En el Congreso, la derogación fue impulsada por el ex senador republicano Phil Gramm, uno de los ex principales asesores de McCain. Los políticos dependen demasiado de Wall Street como para poder hacer algo. La gente que los vota, y cuyos impuestos están siendo transferidos a estas financieras quebradas, deben mostrar su indignación y exigir que sus líderes pongan realmente “al país en primer lugar” y le den por fin lugar al “cambio.”
Denis Moynihan ha colaborado en esta columna.
————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
10 de Septiembre, 2008 — Las convenciones nacionales demócrata y republicana ya han acabado, pero su financiación y ejecución siguen resultando polémicas. Arrestos en masa de manifestantes pacíficos, excesiva violencia policial, desprecio generalizado por la Declaración de Derechos y el acoso y arresto de periodistas han ensombrecido lo que debería haber sido una celebración de la democracia.
Por Amy Goodman
Las convenciones nacionales demócrata y republicana ya han acabado, pero su financiación y ejecución siguen resultando polémicas. Arrestos en masa de manifestantes pacíficos, excesiva violencia policial, desprecio generalizado por la Declaración de Derechos y el acoso y arresto de periodistas han ensombrecido lo que debería haber sido una celebración de la democracia. Los “comités anfitriones”, entidades legales que organizan y pagan las convenciones, funcionan como arcas repletas de fondos irregulares a disposición de los partidos, fuera de las restricciones impuestas a la financiación de las campañas electorales. Gran cantidad de importantes empresas (y un par de sindicatos) que tienen prohibido donar fondos ilimitados a los partidos políticos, podían aportar lo que deseaban a los comités anfitriones de las convenciones en Denver y St. Paul, Minnesota.
Según un artículo reciente de la revista National Underwriter, “Tanto el Comité Nacional Republicano como el Comité Nacional Demócrata se negaron a hacer comentarios sobre sus decisiones respecto al contrato de seguros, e incluso eludieron hacer público qué empresa aseguraba sus respectivas convenciones.” Bruce Nestor, presidente de la sede en Minnesota del Asociación Nacional de Abogados (National Lawyers Guild), que desplegó a una gran cantidad de observadores legales por las Ciudades Gemelas de St. Paul y Minneapolis para proteger los derechos legales de los ciudadanos, me dijo: “De hecho, St. Paul negoció con el comité anfitrión republicano la inclusión de una cláusula especial en el contrato de seguro que estipula que los primeros 10 millones de dólares de responsabilidad civil por demandas surgidas a consecuencia de la convención serán aportados por el comité anfitrión. La ciudad está muy orgullosa de haber logrado este acuerdo. Es la primera vez que algo así se negocia entre una ciudad y el comité anfitrión. Pero básicamente significa que nosotros [la ciudad] podemos incumplir la ley y no tendremos que pagar por ello”. Según el Minnesota Independent, más de 40 periodistas fueron arrestados o detenidos durante la Convención Nacional Republicana.
Algo así le ocurrió a la productora de “Democracy Now!” Nicole Salazar cuando estaba haciendo la cobertura de las manifestaciones en el centro de St. Paul. Nicole fue lanzada violentamente al suelo, con la nariz sangrando y un hombre la sujetó contra el asfalto usando la rodilla o la bota, mientras otra persona le tiraba de la pierna. Su colega, el productor Sharif Abdel Kouddous, fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho y la espalda. La policía normalmente interviene y arresta a los que cometen alguna fechoría. Sólo que en este caso era la policía la que estaba atacando a la gente. Y los arrestados eran sus víctimas. Al llegar al lugar de los hechos intenté que pusieran en libertad a mis compañeros, pues todos estábamos acreditados como periodistas: la policía también me arrestó. Y no fuimos los únicos.
Mientras los alcaldes y la policía de St. Paul y Minneapolis se daban mutuamente palmaditas en la espalda por un trabajo bien hecho, la organización sin fines de lucro FreePress, el director de la sede local de la Asociación de Periódicos y otros defensores de los medios y reporteros enviaron más de 50.000 firmas a la oficina del alcalde exigiendo que se retiraran los cargos contra los periodistas. Cuando nos vino a ver la vicealcaldesa de St. Paul, Ann Mulholland, el presidente de Free Speech TV, Denis Moynihan, le preguntó acerca de la indemnización que el comité anfitrión republicano garantizaba a la ciudad: “¿No es simplemente como darle a la policía un pagaré de 10 millones de dólares para que viole los derechos civiles?” Mulholland respondió: “Estamos muy orgullosos de esto… los 10 millones de dólares eran algo vital para nuestra ciudad. No hubiéramos podido albergar a la convención de otro modo”.
Las convenciones de los dos partidos principales se han convertido en prolongados y caros espectáculos publicitarios para los candidatos presidenciales. Tiene sentido que demócratas y republicanos quieran controlar el mensaje. Pero la democracia no es un anuncio publicitario y tampoco está bajo el control exclusivo de los dos partidos. En Denver y St. Paul la gente participó en una amplísima variedad de diálogos cívicos, reuniones públicas, marchas, manifestaciones, conciertos, exhibiciones de arte; de hecho, había más democracia fuera de la propia convención que en su interior. Los nombres de las sedes en las que se celebraron las convenciones hablan por sí solos: el Pepsi Center en Denver y el Xcel Energy Center en St. Paul. Xcel que quiere impulsar la energía nuclear, aportó 1 millón de dólares a cada convención. Ambos candidatos apoyan la energía nuclear como una opción viable.
En Denver, pero especialmente en St. Paul, las expresiones de disconformidad fueron reprimidas con un tremendo despliegue de policía con tintes paramilitares, operando al mando del Servicio Secreto estadounidense y gozando de jurisdicción sobre los “eventos nacionales de seguridad especial”, como se han dado en llamar las convenciones. Las empresas pagan millones a los comités anfitriones, obteniendo así acceso exclusivo a los legisladores y los candidatos. Los comités anfitriones, a cambio, lanzan a la policía contra el público, casi garantizando daños, arrestos irregulares y costosas disputas legales durante los años venideros. Más que un agujero legal que debe resolverse en el sistema de financiación de campañas, es una desgracia nacional.
Durante la semana de la convención, una de las 25 impresiones originales de la Declaración de Independencia que aún se conservan se exhibía en el ayuntamiento de St. Paul, no muy lejos del lugar en el que la gente estaba siendo atacada por la policía con spray de pimienta, porras, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. Mientras la humareda se despeja poco a poco, resulta instructivo recordar las palabras de uno de los firmantes de la Declaración, Benjamín Franklin:
“Quienes son capaces de renunciar a libertades fundamentales para obtener una seguridad temporaria, no merecen ni la libertad ni la seguridad”.
————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Periodistas enfrentan cargos por informar sobre la Convención
Se exige que se desestimen cargos
4 de Septiembre, 2008 — Hoy es crítico que levantes tu voz para que sea escuchada en las Oficinas Legales del Condado de Ramsey y de la Ciudad de St. Paul, Minnesota en EE.UU. Se pide solidaridad nacional e internacional para que se desestimen todos los cargos pendientes contra los periodistas arrestados por reportar sobre las manifestaciones en las afueras de la Convención Nacional Republicana.
Hoy es crítico que levantes tu voz para que sea escuchada en las Oficinas Legales del Condado de Ramsey y de la Ciudad de St. Paul, Minnesota en EE.UU. Se pide solidaridad nacional e internacional para que se desestimen todos los cargos pendientes contra los periodistas arrestados por reportar sobre las manifestaciones en las afueras de la Convención Nacional Republicana.
La Oficina Legal del Condado de Ramsey, Minnesota está en el proceso de decidir si presentarán cargos de delitos graves (con motivo fundado) contra los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. Por favor, comunícate inmediatamente con Susan Gaertner de la Oficina Legal del Condado de Ramsey para pedirle que su oficina no presente cargos en contra de Kouddous y Salazar.
Fiscal del Condado de Ramsey (County Attorney), Susan Gaertner
RCA [arroba] co.ramsey.mn.us (cc: desestimencargos [arroba] democracynow.org)
Teléfono: +1-651-266-3222
Susan Gaertner para Gobernadora (Susan Gaertner for Governor)
info [arroba] susangaertner.com (cc: desestimencargos [arroba] democracynow.org)
+1-612-978-8625
+1-612-804-6156
La oficina del fiscal de la ciudad de St. Paul ya presentó cargos contra Amy Goodman por el delito menor de obstrucción de un proceso legal e interferencia en las tareas de un oficial de paz (“interference with a peace officer”). Comunícate con el fiscal municipal de la Ciudad de St. Paul, John Choi, para exigir que se desestimen los cargos contra Amy Goodman inmediatamente.
St. Paul City Attorney John Choi
john.choi [arroba] ci.stpaul.mn.us (cc: desestimencargos [arroba] democracynow.org)
+1-651- 266-8710
Goodman fue arrestada mientras preguntaba a un oficial de policía sobre la detención ilegal de Kouddous y Salazar que fueron arrestados mientras cumplían sus labores periodísticas cubriendo las manifestaciones en la calle durante la Convención Nacional Republicana. Los tres fueron detenidos por varias horas el lunes 1º de septiembre.
Durante la protesta en la que el equipo de Democracy Now! fue arrestado, los oficiales de policía usaron gas de pimienta, balas de goma, bombas de estruendo y fuerza excesiva contra de los manifestantes y periodistas. Varias decenas de manifestantes también fueron arrestados durante esta acción, al igual que un fotógrafo de la agencia de noticias Associated Press.
IMPORTANTE
Te pedimos que mandes copias de los mensajes solidarios de correo electrónico (cc) a: desestimencargos [arroba] democracynow.org, de esta forma nuestro equipo puede entregar copias impresas de los mensajes a las oficina legal de la Ciudad de St. Paul y el Condado Ramsey.
Más información:
Cobertura de los medios sobre los arrestos en la Convención Nacional Republicana
3 de Septiembre, 2008 — SAINT PAUL, Minnesota. La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.
Por Amy Goodman
SAINT PAUL, Minnesota. – La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.
Las Convenciones Nacionales demócrata y republicana se han convertido en caros y prolongados eventos de teatro político, básicamente, cuatro días enteros de publicidad para promocionar a los principales candidatos a la presidencia. Del otro lado de las rejas de seguridad, se han convertido en importantes encuentros para los movimientos de base, para que la gente se reúna–en medio de las banderas, banderines, banderolas y guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca la adopción de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación de agravios.”
Detrás de toda la hipérbole patriótica que acompaña a las Convenciones, y los miles de periodistas y trabajadores de los medios que acuden a cubrir los eventos organizados para la ocasión, ocurren serias violaciones del derecho básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar sobre los eventos oficiales de la Convención Nacional Republicana, pero no la libertad de informar sobre la violencia policial y los arrestos generalizados llevados a cabo contra aquellos que han venido a hacer una petición a su gobierno, manifestándose.
El 1º de septiembre era el Día del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba llevando a cabo una manifestación contra la guerra que contaba con una gran asistencia de gente, con familias de esta misma ciudad, estudiantes, veteranos y gente de todo el país que se había dado cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes superaban enormemente en número a los delegados republicanos.
Había un ambiente positivo y festivo, unido a una creciente ansiedad por la trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y por si Nueva Orleans sería devastada una vez más. Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una manifestación espontánea no autorizada. Los policías – uniformados con equipamiento antidisturbios, con cascos, protectores para la cara, porras y latas de gas pimienta—cargaron contra la manifestación. Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a esposarlos.
Nicole estaba grabando la escena. La grabación de su propio arresto, muy violento, resulta escalofriante. Policías con uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron: “Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa! ¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba atrapada entre los coches estacionados. La cámara cae al suelo en medio de los gritos de dolor de Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto, estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho; su brazo estaba sangrando.
Yo me encontraba en el Xcel Center, sede de la Convención, entrevistando a los delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada telefónica que me informaba que Sharif y Nicole habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido. El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban mis compañeros. Sin aliento, llegamos al estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo, diciéndoles que habían detenido a periodistas acreditados.
No habían pasado unos segundos cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro lado de la barrera policial, me retorcieron los brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y me esposaron con unas rígidas esposas de plástico que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de prensa colgándole del cuello. Volví a decir que éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó del cuello mi acreditación de prensa para la Convención. Me llevaron al garaje de la policía de St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para detener a los manifestantes. Se me acusó de obstrucción a las tareas de un oficial de paz. Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados de provocar disturbios.
El ataque y posterior arresto contra mi persona y los productores de Democracy Now! no fue un suceso aislado. Una organización de videastas llamada I-Witness Video (Video soy testigo) había sufrido una redada dos días antes. Integrantes de otro grupo de documentalistas, el Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus cámaras y computadoras fueron confiscadas. El miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y finalmente fueron obligados a abandonar la casa en la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté al jefe de policía de St. Paul, John Harrington, cómo se supone que deben trabajar los periodistas en semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de patrullaje.”
La noche del lunes, horas después de que fuéramos arrestados, y después de una gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes del oficio.
———————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
27 de Agosto, 2008 — Se suponía que el ex senador John Edwards iba a pronunciar un discurso en la Convención Nacional Demócrata en Denver. También se suponía que Elizabeth Edwards, su esposa, iba a hablar en la convención. La pobreza era su enfoque. Pero no están aquí porque John Edwards tuvo una relación extramatrimonial. ¿Será que ahora los demócratas se van a olvidar de la pobreza?
Por Amy Goodman
DENVER – Se suponía que el ex senador John Edwards iba a pronunciar un discurso en la Convención Nacional Demócrata en Denver. También se suponía que Elizabeth Edwards, su esposa, iba a hablar en la convención. La pobreza era su enfoque. Pero no están aquí porque John Edwards tuvo una relación extramatrimonial. ¿Será que ahora los demócratas se van a olvidar de la pobreza?
Chris Chafe era el asesor principal de la campaña de Edwards. Actualmente, es director ejecutivo de la coalición Cambio para Ganar, el grupo de sindicatos conocido por su temprano apoyo a Obama, que se separó de la AFL-CIO en 2005. Le pregunté a Chafe sobre la ausencia de Edwards y su mensaje en la convención.
“Extrañamos su presencia en la convención. Es una voz importante de nuestro partido. … Ciertamente es una pérdida … En los momentos de crisis, cuando sucede que se equivoca alguien que tiene un valor simbólico fuerte y un liderazgo importante, tenemos que mirar hacia adentro… tenemos que seguir adelante con todos los valores, las virtudes, las prioridades y el liderazgo que él le imprimió a la carrera electoral, tenemos que retomar estas cosas para la próxima etapa … mucho más allá de esta temporada electoral.”
La Coalición Cambio para Ganar apoya la sindicalización de los trabajadores de Wal-Mart. El mes pasado, el Wall Street Journal reveló que Wal-Mart advirtió a sus gerentes que una victoria de Barack Obama representaría un paso hacia la sindicalización. En las últimas semanas, miles de gerentes y jefes de departamento de tiendas Wal-Mart han sido citados a asistir a reuniones obligatorias en las que se habló sobre las desventajas de la sindicalización y donde se les comunicó que votar por Obama equivale a abrirles la puerta a los sindicatos. Chafe dijo: “La empresa ha convocado lo que consideramos que son reuniones a las que el personal está obligado a ir por encontrarse en el horario de trabajo, ese tiempo está pago, pero se los obliga a asistir a reuniones. … Esto significa ir más allá de la habitual rutina de intimidación. Ahora están tratando de negar los derechos de los trabajadores en las urnas, y eso es algo que sentíamos que no podíamos dejar pasar, y que teníamos que hacer saber a todo el mundo que esto está ocurriendo en el mayor empleador del país … No está permitido que un empleador le diga a sus empleados cómo se supone que deben votar. Es el derecho más sagrado de nuestra democracia”. Cambio para Ganar y otros grupos de trabajadores han presentado un reclamo ante la Comisión Federal Electoral, desafiando el accionar de Wal-Mart.
Durante las primarias, en los estados en disputa con mayoría de obreros, Obama eficazmente señaló que Hillary Clinton formó parte de la Junta Directiva de Wal-Mart durante seis años, insinuando con esto que tuvo una postura contraria a los trabajadores y los sindicatos. Sin embargo, poco después de que ella se retiró de la carrera electoral, la campaña de Obama designó a Jason Furman como su principal asesor en política económica. Furman irritó a los sindicalistas cuando escribió que los precios bajos de Wal-Mart compensan los efectos negativos de los bajos salarios que paga a sus trabajadores. Sobre esa designación, Chafe dijo, “Nos reunimos en privado con [Obama] para tratar el tema, y nos hemos reunido en privado con Jason. El senador incorporó a Jason al equipo para que supervise las decisiones estratégicas que se toman a diario sobre el mensaje contrastante con [John] McCain … Lo dijimos claramente, como también lo dijo el senador, que, de hecho, había ciertas diferencias de puntos de vista entre él y Jason en relación con varios temas. Creemos que Barack Obama se mantuvo firme y claro con respecto a nuestra agenda y la agenda de los trabajadores [de Wal-Mart]”.
En relación con el tema de que los bajos precios compensan los bajos salarios, Chafe respondió molesto: “Eso es una tontería absoluta … Wal-Mart obtiene aprobación por sus grandes descuentos, pero esos descuentos se convierten en pobreza; pobreza de los trabajadores de todo el mundo que producen sus mercaderías; pobreza de la gente que está tratando de ganarse la vida y trabaja en sus tiendas representando a la empresa, muchos de los cuales, probablemente, tienen que tener múltiples empleos para poder mantener a sus familias. … Lo puedes llamar como quieras, ellos encuentran todas las formas posibles para recortar gastos y excluir a los trabajadores de sus futuros éxitos.”
La Oficina de Censos de Estados Unidos publicó un informe sobre la pobreza el 26 de agosto. Más de 37 millones de personas viven bajo la línea de pobreza en Estados Unidos. Con Edwards aislado y fuera del debate y los economistas partidarios del libre comercio asesorando la campaña de Obama, la pregunta sigue siendo: ¿Qué pasa con la pobreza?
El discurso de aceptación de la candidatura de Obama llega en el momento en que se cumple el 45 aniversario del discurso en el que el Dr. Martin Luther King Jr. pronunció la frase “I have a dream” (Tengo un sueño). En su discurso, King relacionó pobreza con justicia: “Nos rehusamos a creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso, hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia. Nos hemos convocado en este lugar sagrado para recordarle a Estados Unidos la urgencia feroz del momento actual … Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de la democracia.”
Denis Moynihan colaboró con esta columna.
————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
20 de Agosto, 2008 — La Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, está siendo acosada por activistas e interrogada sobre la declaración en la que manifestó que “el juicio político está totalmente descartado.” Recientemente, dijo: “Si alguien estuviera al tanto de un delito que el presidente hubiera cometido, entonces la cosa sería completamente distinta.” El periodista Ron Suskind, ganador del Premio Pulitzer, puede haber proporcionado las pruebas que Nancy Pelosi no quiere ver.
Por Amy Goodman
La Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se encuentra en una gira de promoción de un libro y está siendo acosada por activistas e interrogada sobre la declaración en la que manifestó que “el juicio político está totalmente descartado.” Recientemente, respondió en el programa de televisión “The View” : “Si alguien estuviera al tanto de un delito que el presidente hubiera cometido, entonces la cosa sería completamente distinta.”
El periodista Ron Suskind, ganador del Premio Pulitzer, puede haber proporcionado las pruebas que Nancy Pelosi no quiere ver. Suskind acaba de publicar un libro titulado “The Way of the World”. En él, Suskind lanza una acusación incendiaria: que el gobierno de Bush ordenó a la CIA que falsificara una carta para apoyar las afirmaciones de que Irak poseía armas de destrucción masiva y tenía vínculos con Al-Qaeda. También se revela que la persona cuyo nombre figura en la carta falsificada, el ex director de inteligencia de Irak, el hombre que era la jota de diamantes en el juego de naipes de los “más buscados” del ejército de Estados Unidos, Tahir Jalil Habbush, recibió un soborno de 5 millones de dólares.
Suskind grabó las entrevistas que mantuvo con agentes clave de los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses, quienes le afirmaron que se realizaron reuniones secretas con Habbush. En esas reuniones Habbush insistió en que Irak no poseía armas de destrucción masiva, y dijo que las evasivas de Saddam Hussein sobre esas supuestas armas estaban más bien motivadas en la intención de proteger a Irak de sus vecinos, principalmente de Irán. Suskind entrevistó a Rob Richer, un agente de la CIA de carrera (que renunció a la Agencia para aceptar un alto cargo en la empresa militar privada Blackwater, donde dirige las nuevas operaciones de espionaje privado). Richer le dijo a Suskind que George Tenet, el entonces Director de la CIA, le encargó la misión de ocuparse de la operación de la carta falsa:
Richer: Lo que recuerdo es a George diciendo, “Hemos recibido esto de”…básicamente, de parte de lo que George dijo era el “downtown”.
Suskind: ¿Eso quiere decir de la Casa Blanca?
Richer: Sí. … Me jugaría mi reputación y diría que venía del vicepresidente.
Suskind: Tenía el membrete de la Casa Blanca.
Richer: Exacto.
Tras la publicación del libro de Suskind a principios de este mes, Richer emitió un “desmentido ambiguo” cuidadosamente redactado, que según Suskind pone en evidencia la enorme presión bajo la que se encuentran Richer y otras personas como él para que hechos importantes se mantengan silenciados. El dato clave se mantiene en pie: Habbush, en enero de 2003, aseguró a los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses que no había armas de destrucción masiva. Es decir, se contaba con esta información con el tiempo suficiente como para detener la invasión. Richard Dearlove, el entonces Director de la Inteligencia Británica (MI6), voló a Washington para entregar este informe contundente. En lugar de cancelar la invasión, Estados Unidos trasladó en secreto a Habbush a Jordania y le pagó 5 millones de dólares. Cuando no se encontraron armas de destrucción masiva Habbush se convirtió, según Suskind, en “material radiactivo dentro de la Casa Blanca… todo el mundo tenía pánico de que Habbush apareciera en la pantalla de televisión en aquel verano en el que salió a la luz el escándalo de Joe Wilson y Valerie Plame”; es decir, Habbush podría empeorar los problemas políticos a los que se enfrentaba la Casa Blanca en relación con su justificación de la guerra.
En septiembre de 2003, con Habbush silenciado, se urdió el plan para proporcionar la carta que solucionaría todos los problemas de la Casa Blanca: una carta, antedatada en julio de 2001, manuscrita por Habbush, que indicaba que Mohamed Atta, el cabecilla de los atentados del 11 de septiembre, había recibido entrenamiento en Irak para el secuestro del avión y que Al-Qaeda también había ayudado a Irak a conseguir uranio de Nigeria. La carta fue falsificada y filtrada en Bagdad. Con esa información en mano, un analista británico de orientación conservadora, Con Coughlin, escribió un artículo que apoyaba la línea argumentativa del gobierno de Bush. La información se expandió rápidamente por toda la prensa internacional.
A partir del lanzamiento del libro de Suskind, el congresista John Conyers, Presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, puso en marcha una investigación. Le pregunté a Conyers si está habiendo conversaciones para formar una comisión bipartidaria que investigue las acusaciones. El presidente del Comité Judicial respondió: “Hay cuatro comités, y en breve se dará a conocer de qué manera se relacionan entre sí.” Suskind ha tenido noticias de que también está investigando el asunto el poderoso Comité Selecto de Inteligencia del Senado, que preside el senador Jay Rockefeller.
El Congreso debería averiguar : ¿Quién autorizó el pago de los 5 millones de dólares a Habbush? ¿Dónde está Habbush? ¿Será llevado al Congreso para declarar? ¿Quién autorizó la operación de fabricación de la carta? ¿Qué otros posibles motivos ajenos a los políticos puede haber para no desclasificar el informe Dearlove que asegura que no había armas de destrucción masiva en Irak?
Las próximas Convenciones Nacionales que realizarán ambos partidos para nominar formalmente a sus candidatos presidenciales estarán llenas de vagas promesas de cambio. El Congreso debería demostrar esa voluntad de cambio e investigar en profundidad a Cheney, Bush y Habbush.
————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org